Ahogó a sus hijos en la bañera – Suicidio extendido y amor de madre

En las distintas notas sobre la Psicologa Estela Welldon veíamos la posibilidad de la madre que lastima a sus hijos como un acto de amor. Este caso ocurrido en Barcelona en el 2006 deja ver este fenomeno de una madre perversa que asume a sus hijos como parte indivisible de si misma, que compartirán su destino incluído el suicidio.

En mayo del 2006 María Rosa M.A., de 34 años, confesó ante el tribunal que ahogó a sus dos hijos de ocho meses y dos años en la bañera de su casa en Barcelona. Segun los peritos, María Rosa era una “muy buena madre” y no los mató a sangre fría o por capricho, sino para compartir su ansia de morir con sus seres queridos. Su caso es, según los expertos, un “suicidio ampliado” u “homicidio altruista”, es decir una situación donde el sujeto percibe que sus seres queridos compartan con él sus ansias de morir. Los forenses han coincidido en calificar a la mujer como una “muy buena madre”, una mujer perfeccionista y con un alto sentido de la responsabilidad que pudo sentirse agobiada por el nacimiento de su segundo hijo, que le impedía cuidarlos a los dos con la misma dedicación.

Según la forenses, en la víspera de los hechos la mujer debió sufrir un estado de euforia, que después dio paso a una “descompensación depresiva” en el que su conciencia entró en un “estado crepuscular” que le afectaba gravemente su capacidad de juicio y la hacía inmune a los estímulos externos. La hipótesis es que, momentos antes del doble crimen se vio invadida por un sentimiento de fatalidad, por un sufrimiento inasumible en el que la “inmolación” de sus seres queridos pudo ser entendida como “un mal menor”.

En el juicio la mujer reconoció que actuó con “precisión” y “coraje” para acabar con la vida de los pequeños porque creía que de esta manera “les liberaba” de sufrimientos futuros. El crimen se remonta a la mañana del 4 de junio de 2005, día que la mujer cumplía 35 años y cuando se encontraba en casa a solas con sus dos hijos, ya que su compañero sentimental y padre de los pequeños había viajado a Girona.

Antes de irse, el padre de los niños, Felipe L.A., entregó a María Rosa su regalo de cumpleaños. “Lo aceptó con frialdad”, apuntó el hombre durante su declaración. Según explicó la procesada, cuando Felipe le dio su regalo, un mp3, empezó a sentir miedo.

A veces tenía miedo a ir a trabajar, a no saber qué decir en el trabajo o a no saber qué comprar en la carnicería “Pensaba que no iba a saber utilizarlo, tenía miedo de salir a la calle, de comprar el pastel”, relató. “Era un miedo sin motivo, a veces era miedo a ir a trabajar, a no saber qué decir en el trabajo o a no saber qué comprar en la carnicería”. María Rosa explicó que aquel miedo ya se había apoderado de ella durante la noche.

“Me sentía angustiada y no podía dormir. Es una sensación de agonía, nada te duele, nada te importa”, señaló. No obstante, para la mujer, aquella fue una mañana “normal”. “Aquella mañana venía a mi cabeza la idea de la muerte, pero no era algo que yo buscara. Yo sólo pensaba ‘¿cómo me voy a morir?, tengo dos hijos a mi cargo'”, relató: “Y aparece la idea de llevarlos conmigo”, apuntó entre lágrimas.

Según declaró María Rosa, anteriormente ya había pensado en su muerte, aunque nunca se había planteado la de sus hijos. “En un principio pensé en cortarme las venas. Luego me vestí y pensé que iríamos a algún puente, que nos abrazaríamos los tres y nos arrojaríamos, pero fui incapaz de salir a la calle. Si nos hubiésemos marchado no hubiese pasado nada de esto”, relató.

María Rosa recordó entonces algunos de los consejos que había leído en las revistas de pediatría: “Algo que se repite mucho es el peligro de la bañera. Fue entonces cuando tomé la decisión”, explicó. “Pensaba que los niños no podían seguir sin mí y que eran mi responsabilidad. Es inexplicable, pero yo creía que les liberaba”. La mujer abrió el grifo de la bañera. “Estaba con el pequeñito y el mayor estaba en el comedor”, recordó. “Los ahogué y los dejé en la bañera. Actué con una precisión y un coraje que no sé de dónde me venían”.

Tras acabar con la vida de sus hijos, María Rosa se dio cuenta de que podían culpar a Felipe. “Le llamé para que guardara los tiques de la autopista, pero me di cuenta de que no te dan recibo si no lo pides”, relató. Fue entonces cuando decidió llamar a la Policía para confesar lo ocurrido. “Quiero denunciar un asesinato. He ahogado a mis hijos en la bañera”, María Rosa fue breve y concisa.

Acto seguido bajó a casa de sus padres que residían en la planta principal del mismo bloque. “Mi padre me preguntó por los niños y le dije que estaban durmiendo”, recordó. Después, María Rosa subió a su casa y se asomó al patio de luces. “Vi las cuerdas de mi tendedero y me arrojé al vacío, intentando caer de cabeza”, explicó la acusada. No obstante, los tendederos y un techo de uralita amortiguaron la caída de María Rosa e impidieron un impacto mortal sobre el patio de la vivienda de sus propios padres.

La mujer fue trasladada al Hospital de la Vall d’Hebron en estado grave, con traumatismo craneoencefálico, el fémur roto y una pierna multifracturada. Cuando desperto aseguro sentir un “profundo arrepentimiento”, “pensé que era un monstruo, había matado a mis hijos” señaló en el juicio. Su pareja, Felipe, aseguró que la relación que mantenía con María Rosa era “buena” y que los niños “fueron deseados por los dos”.

La mujer fue condenada a 30 años de prisión. El jurado ha admitido que la acusada sufría un trastorno límite de la personalidad cuando cometió el crimen, pero que ello no alteraba sus capacidades mentales. En opinión del tribunal popular, María Rosa M.A. “buscó conscientemente la indefensión” de sus hijos, al esperar a que el padre se marchara para matarlos y dado que ella misma calificó así el doble crimen cuando llamó a la policía para confesar los hechos. El veredicto descarta por unanimidad el estado de “casi enajenación” de la acusada, que apuntaron los peritos, y considera que María Rosa M.A. entendía el alcance de sus actos porque relató los hechos a la policía “con plena conciencia”.


Condenada a 30 años de cárcel la mujer que ahogó a sus dos hijos en una bañera en Barcelona
(Extraído de elpais.com –  25/05/2006)
La madre que ahogó a sus hijos en la bañera dice que les mató porque creyó que asi “les liberaba”
(Extraído de 20minutos.es –  23/05/2006)

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