Saltó al vacío con sus dos hijas

Las rosas apoyadas sobre la pared, como las arrinconadas en el suelo, en el lugar donde se lanzó Mireia no son sólo un epitafio. Recuerdan además su amor por las flores. Las cartas que dejan como un altar improvisado sus amigas son de perdón. Un ejercicio de comprensión hacia Mireia Pujadas, la reconocida aparejadora, la técnica supervisora del AVE en Girona, la buena estudiante que hablaba cuatro idiomas, la chica que se casó con el arquitecto estrella, la heredera de un pequeño emporio familiar de calzado… La suicida que se lanzó desde un piso 13. Que, se sospecha – así se investiga-, antes arrojó a sus dos pequeñas, una bebé de 10 meses y una niña de 11 años. Caída de la que era imposible sobrevivir.

(extraído de www.elmundo.es/10/12/2015)

Había forjado una carrera que la había llevado a participar en proyectos internacionales, entre 1995 y 2003, en Poznan (Polonia), Ámsterdam (Holanda), Shanghai, Guangzhou (China)… A partir del nacimiento de su primera hija, hace 11 años, fruto de su relación con el destacado arquitecto del paisaje Martí Franch Batllori, se asienta definitivamente en Girona. En el Ayuntamiento de su ciudad es contratada como arquitecta técnica municipal. Le encargaron los asuntos más importantes del área de urbanismo. Participó en las obras de seguimiento del tren de alta velocidad (AVE), así como en la rehabilitación de equipamientos educativos.

Mientras la existencia de Mireia se hacía más rutinaria, su marido se iba convirtiendo en una celebridad, en el arquitecto más famoso de la ciudad. Martí Franch se licenció en Arquitectura del Paisaje por la Universidad de Greenwich en 1998. Funda su estudio al año siguiente. En 2001, sus nombres se unen. Firma su primer trabajo con ella. Es para Temps de fleurs (tiempo de flores) de Girona, una de las fiestas del año de la urbe catalana. (…)

Los Franch-Pujadas trabajaron unidos en algunas obras más. Instalaciones para la celebración de las flores de la provincia (en 2002 y 2008) y un mirador en los Pirineos. No eran las ideas que consagraron a Martí, que forjó su rumbo entre Ámsterdam, Londres, Barcelona y Berlín. Entre 2007 y 2010, se dedicó al galardonado Jardín y Museo de Can Framis. A la par acababa, entre 2005 y 2010, su pieza más celebrada: la restauración del paraje de Tudela-Culip, al norte del cabo de Creus (Girona), premio de la Bienal Europea del Paisaje de 2012. Se ubica en la zona que inspiró a Dalí para su Gran Masturbador. Utiliza la técnica de la “deconstrucción” de Ferran Adriá, según sus propias palabras. Guiño que sirvió para que el chef le invitase a la remodelación del Bulli1846.

Había ya cierto distanciamiento entre Mireia y Martí. Unos lo achacaban a los continuos viajes de él. Otros, a la monotonía de la vida de ella. Lo cierto es que un buen día, hace dos años, ella renunció a su cómodo trabajo en el Ayuntamiento. Quería dar un vuelco a su vida tras acabar su máster. Pero eso sí, seguía año a año organizando una instalación para Temps de fleurs, ya no desde una gran oficina sino desde el colegio de sus hijos. Se instaló bajo su propio nombre en la sede del Estudio Martí Franch (EMF), en la cual ella figuraba como apoderada. Pero no quería estar bajo el paraguas del paisajista. La dirección: calle Joaquim Vayreda 63, piso 13, su hogar de antaño. Asimismo, el nombre de su pareja desapareció de su curriculum vitae, ni siquiera lo colocó en “referencias personales”. Y, por otra parte, en la web de EMF no figuraba Pujadas ni siquiera en el apartado “colaboradores desde 1999”.

“Este gran dolor”

En el lugar de la caída hay distintas cartas dirigidas a ella, a Mireia y sus deudos. Una dice: “Querida y triste familia. Os damos ánimos para soportar este gran dolor… La esperanza de ver el rayo de sol que transmitirán sus angelitos del cielo durante muchos años, y en el futuro, disfrutar con amor en el presente, y mantener unida esta maravillosa familia”. Otra es más corta y empieza de este modo: “Estimada Mireia. Es muy tarde pero estoy contigo…”.

La misiva más extensa resume la sensación general en el barrio. Una mezcla de intentar el perdón, desahogar el desconsuelo y el estremecimiento. Lo que vecinos y familiares callan de viva voz… “Soy vecina de la calle. Tengo una niña de 10 meses. Conozco a Mireia, conozco a la familia… Ayer cuando oía las ambulancias cerca de este piso alto, me imaginé lo peor, el tema es más que peor. Mireia, seguramente era un momento de colapso, de cansancio, de agotamiento, de no se qué más… depresión post parto… nos pensamos que podemos en todo… Es un tema tabú y la bola se hace grande pero no estabas sola… La noticia es escalofriante pero, como madre reciente, entiendo por lo que has pasado… Yo lo perdono y necesito que estas dos estrellas, tus niñas, vayan en paz…”.

Crónica busca analizar lo inexplicable. El reputado psicólogo Vicente Garrido, profesor de Criminología de la Universidad de Valencia, disecciona lo sucedido…

¿Cómo se denomina un suicidio así?
Suicidio ampliado. Es de un tipo particular donde la motivación esencial es el suicidio, y la muerte de los hijos una consecuencia de la acción anterior, con objeto de evitarles la existencia en un mundo que (en este caso) la madre considera no presenta ninguna esperanza… Es importante ver la diferencia con los homicidios múltiples de hijos a consecuencia de la venganza hacia la expareja con el posterior suicidio del homicida, donde lo esencial es el odio, el deseo de hacer daño y para ello se cosifica a los niños y se les mata.

¿Es común?
Depende de lo que se entienda por “común”. Hay muy pocos casos en una década en cualquier país, pero no es desconocido en modo alguno en la literatura especializada. Dentro de los ‘familicidios’ es quizás la figura más infrecuente; es más frecuente el tipo por venganza antes comentado.

¿Los celos profesionales son un factor?
No. Ese acto sólo se explica por una profunda depresión que afectó su sentido de la realidad y de sus expectativas en cuanto a poder superar el tormento que la anegaba.

A principios de este año, Mireia tuvo a su última hija. Se habla de un estrés post parto, justo cuando intentaba retomar su carrera. Nada explica lo que sucedió este miércoles. Fueron tres sonidos secos. Horrorosos. Los oyeron los que estaban en el bar de la plaza Mela Mutermilch, una pintora polaca-francesa cuyo retrato más enigmático es el de una mujer de rostro adusto, frente una ventana donde se ve la ciudad y unas flores. Marchitándose.

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