Navidad sin hijos

Los rituales familiares se vuelven grises sin los chicos.
Armar el árbol, decorar la casa, elegir regalos son actividades cuya mayor importancia es la alegría y el entusiasmo de los chicos. Nunca me interesó el pesebre, hasta que lo armé con mi hijo y empezó a tener otro sentido.

La familia también tiene abuelos, tíos y primos que aún requieren esos rituales. Hay otros chicos, otros árboles, otros afectos.
Intentar rearmar los rituales lo que hace es potenciar la ausencia. Por mi navidad sería una fecha ignorada que aprovecharía para ver películas en la compu, pero hay sobrinos.

No hay árbol ni luces en mi casa, otra vez. Por suerte mis hermanos tienen cada uno el suyo, y allí hay sobrinos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s